La Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos actualiza su aplicación gratuita con mapas, rutas y datos de ejemplares marcados. La herramienta tiene especial interés en Asturias y la Cordillera Cantábrica, donde la recuperación de esta especie ha permitido volver a contar con una población estable tras su desaparición a mediados del siglo XX.
Saber por dónde se desplaza un quebrantahuesos, consultar algunas de sus rutas o identificar un ejemplar observado en plena naturaleza es ahora más sencillo. La Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ) ha puesto en funcionamiento una nueva versión de su aplicación móvil Quebrantahuesos Seguimiento, que incorpora información procedente del seguimiento por satélite y nuevas herramientas de ciencia ciudadana.
La aplicación está disponible gratuitamente para dispositivos iOS y Android y permite consultar fichas individuales, fotografías y datos de aves marcadas mediante anillas o marcas alares. Entre sus principales novedades se encuentra el acceso a mapas y rutas obtenidos mediante seguimiento satelital, así como la posibilidad de registrar y enviar observaciones realizadas por los propios usuarios. También ofrece láminas descargables para facilitar la identificación de las aves sobre el terreno.
Una herramienta especialmente útil en Asturias
La nueva aplicación adquiere una dimensión especial en Picos de Europa, uno de los territorios donde el quebrantahuesos protagoniza uno de los proyectos de conservación de fauna más importantes desarrollados durante las últimas décadas en España.
La especie se extinguió en la Cordillera Cantábrica en 1956. Décadas después comenzó un programa para devolverla a estas montañas y actualmente la población de Picos de Europa ronda los 50 ejemplares, entre aves liberadas mediante los programas de recuperación y otras llegadas desde diferentes núcleos de población.
Asturias ocupa una posición central en este proceso. La Fundación mantiene en Benia de Onís el Centro para la Biodiversidad y el Desarrollo Sostenible «Las Montañas del Quebrantahuesos», y desde allí desarrolla diferentes acciones vinculadas a la conservación, seguimiento y divulgación de la especie en la Cordillera Cantábrica.
Los datos de 2026 reflejan además la progresiva consolidación de la población cantábrica. Según la FCQ, en la Cordillera Cantábrica existen cuatro unidades reproductoras y este año han salido adelante dos pollos. Desde el comienzo del proyecto de reintroducción se habían liberado hasta junio 61 ejemplares en estas montañas.
Millones de datos para conocer cómo se mueven
Detrás de la aplicación existe una importante infraestructura científica de seguimiento.
La FCQ emplea desde hace años sistemas terrestres y dispositivos satelitales para estudiar los movimientos de las aves. Esta información permite conocer aspectos fundamentales para su conservación, como la supervivencia de los ejemplares, su dispersión durante la juventud, las áreas que utilizan habitualmente o las posibles causas de mortalidad.
Solo durante 2025, la Fundación reunió 688 observaciones de ejemplares marcados, procedentes de avistamientos directos, radioseguimiento terrestre y sistemas satelitales. Entre 2005 y 2025 se incorporaron a su base de datos 46.634 registros.
El volumen de información generado por los transmisores es todavía mayor. En 2025 se mantuvieron activos 42 emisores satelitales repartidos por la Cordillera Cantábrica, los Pirineos, el Sistema Ibérico y el Sistema Central. Entre 2010 y 2025 estos dispositivos proporcionaron alrededor de 4,6 millones de datos de localización.
Ese enorme archivo digital permite reconstruir cómo utilizan el territorio las aves y detectar comportamientos que serían prácticamente imposibles de conocer únicamente mediante observación directa.
Del satélite al teléfono móvil
La novedad de la aplicación consiste precisamente en trasladar una parte de toda esa información científica a una herramienta accesible para cualquier persona interesada.
Un aficionado a la naturaleza que encuentre un quebrantahuesos marcado puede intentar identificarlo a través de sus distintivos y consultar información del ejemplar. Del mismo modo, puede registrar una observación y aportar nuevos datos al seguimiento de la población. La aplicación transforma así al teléfono móvil en una pequeña herramienta de ciencia ciudadana.
Para la Fundación, este contacto entre investigación y ciudadanía también tiene una dimensión divulgativa. El vicepresidente de la FCQ, Gerardo Báguena, señala que la herramienta permite acercar el quebrantahuesos a personas que quizá nunca tengan la oportunidad de contemplarlo directamente y favorecer así un mayor conocimiento y compromiso con su conservación.
Tecnología para recuperar una especie desaparecida
El caso de Picos de Europa muestra cómo las tecnologías de seguimiento se han convertido en una pieza fundamental de los programas modernos de conservación.
Los transmisores permiten comprobar si las aves permanecen en las zonas de liberación, hasta dónde se desplazan, qué territorios utilizan y cómo se relacionan con otros ejemplares. También ayudan a reaccionar cuando un animal deja de moverse de manera inesperada o presenta patrones anómalos.
Toda esa información contribuye a tomar decisiones sobre futuras liberaciones, protección de áreas sensibles o prevención de amenazas.
El objetivo a largo plazo es que la población de Picos de Europa llegue a ser autosuficiente, de modo que el nacimiento de nuevas aves en libertad permita reducir progresivamente la necesidad de liberar ejemplares procedentes de programas de reintroducción. La presencia de parejas reproductoras y el nacimiento de pollos en libertad son, por ello, indicadores especialmente importantes.
La nueva versión de Quebrantahuesos Seguimiento añade ahora una pieza más a ese proceso: abre al público parte del conocimiento acumulado durante años de investigación y permite que cualquier observador pueda contribuir también a seguir la historia de una especie que, después de desaparecer de las montañas asturianas durante décadas, vuelve a volar sobre Picos de Europa.
La aplicación forma parte del proyecto europeo LIFE Corredores Ibéricos Pro Quebrantahuesos, cuyo objetivo es reducir el riesgo de extinción de la especie favoreciendo la recuperación y conexión de sus antiguas áreas de distribución en la península ibérica.






