Científicos asturianos logran un avance pionero en el control de la luz a escala nanométrica

Last Updated: 24 de septiembre de 2025By

Un equipo de la Universidad de Oviedo y del Centro de Investigación en Nanomateriales y Nanotecnología (CINN-CSIC), con sede en el Principado, ha dado un paso que la comunidad científica internacional califica de pionero. Han conseguido observar por primera vez cómo la luz, confinada a una escala nanométrica —es decir, miles de veces más pequeña que el grosor de un cabello humano—, puede interactuar de manera direccional con las vibraciones de moléculas orgánicas.

El hallazgo, publicado en la prestigiosa revista Nature Photonics, abre la puerta a sensores capaces de detectar cantidades ínfimas de moléculas e incluso a manipular propiedades químicas de forma controlada. En palabras llanas: se trata de una investigación que puede tener aplicaciones futuras en campos tan variados como el diagnóstico médico, el control ambiental o el desarrollo de nuevos materiales.

La luz, reducida a lo imposible

La disciplina que estudia estos fenómenos se llama nano-óptica, y analiza cómo se comporta la luz cuando se comprime hasta dimensiones diminutas. A esa escala, comparable a la diferencia entre una canica y la Tierra, las reglas cambian y aparecen fenómenos imposibles de observar en el mundo cotidiano.

Los investigadores asturianos se han servido de un material especial, el trióxido de molibdeno (MoO3). Este mineral puede dividirse en láminas tan finas que apenas tienen unos pocos átomos de grosor. Gracias a esa estructura, logra guiar la llamada nanoluz en direcciones concretas, como si fueran diminutas carreteras invisibles.

Hace unos años, este mismo grupo de Oviedo ya había demostrado que apilando estas láminas podían controlar hacia dónde se movía la nanoluz. Ahora han ido más lejos: han mostrado que esta luz a escala casi inimaginable puede interactuar de forma selectiva con moléculas orgánicas, como las que forman parte de nuestro propio organismo.

Moléculas con huella propia

Cada molécula vibra de manera única, como si tuviera su propia huella digital. Detectar esas vibraciones es la base de muchas tecnologías actuales. Lo novedoso es que el equipo asturiano ha demostrado que la luz confinada puede intensificar esa interacción en direcciones concretas, lo que multiplica las posibilidades de detección y análisis.

“Lo que hemos visto es completamente nuevo”, señala Ana Isabel Fernández-Tresguerres Mata, doctora en Física por la Universidad de Oviedo y coprimera autora del trabajo. Otro de los investigadores, José Álvarez Cuervo, añade que el material empleado “abre nuevas posibilidades para sistemas de detección avanzados”.

Más allá de la detección

El fenómeno observado pertenece a lo que los expertos llaman acoplamiento fuerte, un régimen en el que la luz y la materia dejan de ser entidades separadas y forman un estado híbrido. Esto no solo permite una detección mucho más precisa, sino que podría alterar incluso las reacciones químicas. “Estamos ante un paso hacia la manipulación selectiva de la materia a escala nanométrica”, resume Christian Lanza, también investigador del grupo ovetense.

Para Pablo Alonso González, líder del equipo de Nano-óptica Cuántica de la Universidad de Oviedo, la meta está clara: “Queremos llegar a controlar enlaces químicos individuales con luz, una especie de nanoquímica óptica”.

Asturias en la vanguardia científica

El logro tiene un fuerte valor simbólico: coloca a Asturias en el mapa de la ciencia internacional de frontera. Lo que se estudia en los laboratorios de Oviedo y del CINN-CSIC puede convertirse mañana en la base de sensores médicos que detecten enfermedades en fases tempranas, en sistemas capaces de analizar el aire con enorme precisión o en nuevas técnicas para manipular materiales desde su nivel más íntimo.

La tradición minera y metalúrgica de la región encuentra aquí un curioso eco: donde antes se extraía y transformaba materia bruta, hoy se trabaja con la luz y la materia en su escala más pequeña. La diferencia es abismal en tamaño, pero el espíritu innovador permanece intacto.

¡Comparte esta noticia!