El Pozo Carrio, en Laviana, vuelve a tener actividad, pero con una misión muy distinta: transformar residuos en fertilizantes, proteínas y otros compuestos útiles utilizando larvas de insectos. El proyecto de biotecnología con insectos lo impulsa Entomo Agroindustrial, la primera empresa en instalarse en el nuevo Centro de Innovación Carrio, con una tecnología de bioconversión que se apoya en larvas de mosca soldado negra.
Estas larvas, capaces de transformar en pocos días subproductos vegetales, suero lácteo, estiércol o restos de supermercados, son el corazón de una planta piloto que validará un modelo de economía circular en el que los residuos dejan de ser un problema para convertirse en materia prima. A partir de esta prueba en Laviana, Entomo prevé escalar el modelo y adaptarlo a otras zonas rurales de Asturias.

La iniciativa, liderada por la nueva filial Entomo Norte y en colaboración con Capsa Food y Asincar, ha realizado un análisis exhaustivo de los residuos disponibles en el Principado, con vistas a desarrollar una planta con capacidad para tratar hasta 60.000 toneladas al año. El sistema, además de reducir el impacto ambiental, abre la puerta a un mercado emergente de productos naturales para la agricultura y la industria.
El proyecto conecta directamente con otras iniciativas científicas en el Pozo Carrio, como los invernaderos subterráneos del Serida, donde se investiga la viabilidad de cultivos en entornos mineros. Juntas, estas acciones consolidan Carrio como un polo de innovación agroalimentaria avanzada, basado en ciencia aplicada y con fuerte arraigo territorial.
La parte institucional del acto corrió a cargo del consejero de Ciencia, Industria y Empleo, Borja Sánchez, quien subrayó que el proyecto “simboliza el espíritu que queremos para Carrio: recuperar un espacio emblemático y convertirlo en motor de innovación y empleo”.






