Atapuerca reescribe la historia del primer poblamiento europeo: la contribución asturiana

Last Updated: 13 de marzo de 2025By

El reciente descubrimiento de un fragmento facial humano en la Sima del Elefante, en la Sierra de Atapuerca (Burgos), ha cambiado nuestra comprensión sobre el poblamiento de Europa. Este hallazgo, publicado en la prestigiosa revista Nature, ha sido liderado por el IPHES-CERCA y ha contado con la participación de la Universidad de Oviedo, cuyo papel ha sido clave en el análisis de las herramientas líticas utilizadas por estos primeros homininos.

Un hallazgo que cambia la historia

El fragmento facial, identificado como ATE7-1 y apodado «Pink», ha sido datado entre 1,1 y 1,4 millones de años, convirtiéndose en la cara más antigua descubierta en Europa occidental. Este fósil ha sido atribuido provisionalmente a Homo aff. erectus, una especie más primitiva que Homo antecessor, lo que sugiere que en el Pleistoceno Inferior Europa estuvo habitada por al menos dos especies distintas de homininos.

La investigación, liderada por la Dra. Rosa Huguet (IPHES-CERCA) y el Dr. Xosé Pedro Rodríguez-Álvarez (Universitat Rovira i Virgili), ha involucrado a diversas instituciones nacionales e internacionales, entre ellas el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) y la Universidad de Oviedo.

El papel de la Universidad de Oviedo

Uno de los aspectos clave de este descubrimiento ha sido el análisis de la industria lítica asociada a los homininos que habitaron Atapuerca en el Pleistoceno Inferior. En este campo, la Universidad de Oviedo ha desempeñado un papel fundamental, centrándose en el estudio de los artefactos de cuarzo hallados en el nivel TE7 de la Sima del Elefante.

Según el profesor Arturo Jesús de Lombera, del Departamento de Historia de la Universidad de Oviedo, «el análisis de estas herramientas nos proporciona información crucial sobre las estrategias de subsistencia de los primeros europeos. Su capacidad para trabajar el cuarzo y fabricar herramientas simples, pero efectivas, revela un gran conocimiento del entorno y una notable adaptabilidad».

Las herramientas recuperadas, junto con restos faunísticos con marcas de corte, indican que estos homininos eran capaces de procesar animales y aprovechar al máximo los recursos naturales disponibles. «Este tipo de tecnología lítica es un testimonio del ingenio y de la capacidad de supervivencia de estas poblaciones primitivas», destaca el Dr. Xosé Pedro Rodríguez-Álvarez.

Un entorno favorable para la vida

El nivel TE7, donde se encontró «Pink», también ha proporcionado datos clave sobre el entorno en el que vivieron estos homininos. Durante el Pleistoceno Inferior, la Sierra de Atapuerca presentaba un paisaje variado con áreas boscosas, praderas húmedas y fuentes de agua estacionales, lo que la convertía en un hábitat idóneo para la vida humana.

La presencia de herramientas de cuarzo y sílex sugiere que estos homininos no solo cazaban y procesaban animales, sino que también sabían seleccionar y utilizar diferentes materias primas para la fabricación de sus utensilios. Este conocimiento y aprovechamiento del medio natural refuerzan la idea de que estas primeras poblaciones poseían habilidades técnicas y cognitivas más avanzadas de lo que se creía.

Un hito en la investigación del poblamiento europeo

El hallazgo de «Pink» marca un hito en la investigación sobre la evolución humana en Europa. «Estamos ante un descubrimiento que obliga a reconsiderar las teorías sobre las primeras migraciones humanas en el continente», señala la Dra. María Martinón-Torres, directora del CENIEH. «El hecho de que encontrémos evidencias de diferentes poblaciones de homininos en Europa occidental sugiere que esta región fue un punto clave en la historia evolutiva del género Homo».

Desde la Universidad de Oviedo, este hallazgo también es visto como una oportunidad para afianzar su posición en la investigación arqueológica y la evolución humana. «Nuestra participación en Atapuerca es un reconocimiento al rigor y la calidad del trabajo de nuestro equipo de investigación», afirma el profesor de Lombera.

El Proyecto Atapuerca sigue adelante con nuevas excavaciones y estudios que, con el apoyo del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, podrán arrojar más luz sobre el poblamiento inicial de Europa. La Universidad de Oviedo, junto con otras instituciones, continuará contribuyendo a desentrañar la historia de nuestros primeros antepasados en el continente.

¡Comparte esta noticia!