Asturias documenta los primeros rastros de lagartos jurásicos de Europa

Last Updated: 4 de marzo de 2026By

Asturias vuelve a situarse en el mapa de la paleontología internacional. Un equipo científico del Museo del Jurásico de Asturias (MUJA), en colaboración con investigadores de la Universidad de Geociencias de China, ha documentado en el litoral asturiano los primeros rastros de lagartos del Jurásico identificados en Europa, un hallazgo excepcional debido a la escasez de este tipo de evidencias en el registro fósil de ese periodo.

Los resultados del estudio, firmado por los investigadores Laura Piñuela, Ángel García-Pérez y José Carlos García-Ramos, junto con el paleontólogo chino Lida Xing, se publicaron a finales de febrero en la revista científica internacional Ichnos, editada por el grupo Taylor & Francis.

Huellas de hace 152 millones de años

Los rastros analizados proceden de un estrato de arenisca del Jurásico Superior con una antigüedad aproximada de 152 millones de años, localizado en los acantilados situados al este de la playa de España, en el concejo de Villaviciosa. Actualmente las piezas forman parte de la colección del museo y se exhiben en la sala dedicada al Jurásico asturiano.

Los investigadores han identificado dos rastros principales, denominados T1 y T2, conservados como relieves en la base del estrato.

  • T1 contiene siete icnitas (cuatro de manos y tres de pies) y habría sido dejado por un lagarto de unos 50 centímetros de longitud.

  • T2 presenta seis huellas (tres de manos y tres de pies), correspondientes a un ejemplar más pequeño, de unos 30 centímetros.

Las pisadas muestran una morfología característica: huellas asimétricas con cuatro o cinco dedos y longitud creciente, rasgos que permiten atribuirlas al icnogénero Rhynchosauroides. Este tipo de rastro fue común en el Pérmico y el Triásico, pero es extremadamente raro en el Jurásico, por lo que los ejemplos asturianos representan su última aparición conocida en el registro fósil mundial.

La marca de la cola y un movimiento irregular

Uno de los elementos más llamativos del rastro T1 es una estructura continua y poco marcada que se interpreta como la huella de la cola del animal. Además, los científicos detectaron una irregularidad en la distancia entre las huellas de manos y pies, lo que sugiere un desplazamiento poco uniforme.

Para comprender este patrón, el equipo realizó experimentos con lagartos actuales —entre ellos el ocelado y el barbudo— en un centro de investigación de Jiangyin (China). Los ensayos demostraron que, cuando estos reptiles pasan de estar quietos a iniciar el movimiento, pueden realizar giros bruscos que generan rastros muy similares a los observados en el fósil asturiano.

Un delta jurásico en la costa asturiana

Las huellas se formaron cuando los lagartos caminaron sobre fango semiconsolidado en los deltas costeros del Jurásico, que desembocaban en un mar interior protegido del fuerte oleaje por una barrera natural. Este entorno favoreció la preservación de los rastros durante millones de años.

El hallazgo aporta nuevas claves para comprender la evolución y el comportamiento de los reptiles durante el Jurásico y confirma, una vez más, la relevancia del litoral asturiano como uno de los principales archivos paleontológicos de Europa para el estudio del mundo jurásico.

¡Comparte esta noticia!