Asturias entra en el mapa atlántico de tiburones y rayas

Last Updated: 4 de noviembre de 2025By

Investigadores de la Universidad de Oviedo han desempeñado un papel determinante en la designación de las primeras Áreas de Importancia para Tiburones y Rayas (ISRAs) del Atlántico europeo, con dos zonas reconocidas en la franja costera Avilés–Colunga (Asturias) y en Bermeo (Euskadi). La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ha publicado por primera vez el inventario regional: 124 áreas importantes, 5 candidatas y 30 áreas de interés. España concentra 34 ISRAs, el 27% del total, y el Cantábrico suma tres (Avilés–Colunga, Bermeo y Cañones de Cap Bretón, frente a Euskadi y Francia).

El impulso asturiano llega de la mano del proyecto estatal The.SHARK-RAY.map, coordinado por los profesores Yaisel Borrell y Laura Miralles (Universidad de Oviedo) y financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. El equipo ha trabajado con asociaciones y redes especializadas —Catsharks, Mako Pako, Surfistas Vigilantes del Mar— y con expertos del Shark Specialist Group (SSG) de la UICN para delimitar áreas con relevancia biológica probada.

Qué aportan las ISRAs

Raya camuflada sobre fondo de arena y cascajo.

Las ISRAs son áreas tridimensionales identificadas por su función ecológica para tiburones y rayas: zonas de reproducción, alimentación, cría, migración o refugio. No constituyen, por sí mismas, una figura jurídica de protección ni llevan aparejados planes de manejo, pero sí orientan decisiones futuras: suministran información científica localizada que permite a las administraciones diseñar medidas de gestión y conservación más precisas.

En el caso de Avilés–Colunga, la catalogación se apoya en la presencia y uso del hábitat por especies amenazadas en aguas atlánticas españolas, como la tintorera (Prionace glauca), el cazón (Galeorhinus galeus), el alitán (Scyliorhinus stellaris), el cailón (Lamna nasus), el marrajo (Isurus oxyrinchus), la manta cornuda (Mobula tarapacana) o el angelote (Squatina squatina), entre otras.

Ciencia con raíces en la costa

El proceso ha combinado datos académicos y ciencia ciudadana. Además de muestreos y bibliografía científica, han sido clave los registros fotográficos y de vídeo enviados por observadores anónimos, el proyecto de huevos de tiburones y rayas y, muy especialmente, los testimonios de pescadores del litoral cantábrico, con quienes el equipo de la Universidad de Oviedo colabora desde hace años. Tradición y conocimiento local puestos al servicio de una cartografía moderna: el viejo cuaderno de bitácora encuentra su versión del siglo XXI.

Un paso previo a la gestión

“Se trata de espacios con potencial de manejo”, subrayan desde el equipo. La utilidad práctica es doble: ofrecer prioridades claras (qué zonas atender primero) y criterios verificables (qué especies y funciones se concentran en cada área). Con el mapa regional ya publicado por la UICN, el siguiente escalón corresponde a las administraciones competentes, que podrán traducir la evidencia en medidas concretas —desde regulaciones pesqueras adaptativas hasta planes de seguimiento— en coordinación con el sector.

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