El hallazgo de un ictiosaurio de hace unos 192 millones de años en los acantilados de Vega, en Ribadesella, amplía el mapa conocido de esta especie. El ejemplar ha sido identificado como Ichthyosaurus anningae, hasta ahora documentado únicamente en el Reino Unido, y es además el de mayor tamaño conocido de esta especie.
El estudio ha sido desarrollado por investigadores del Museo del Jurásico de Asturias (MUJA), el CONICET y el Museo de La Plata, en Argentina, y el Rochester Institute of Vertebrate Paleontology, en Estados Unidos. Los resultados han sido publicados en la revista científica internacional Acta Palaeontologica Polonica.
Los primeros restos del ejemplar fueron localizados en 2009. Posteriores trabajos de prospección permitieron recuperar nuevas piezas pertenecientes al mismo individuo, entre ellas elementos del cráneo, mandíbula, dientes, vértebras, costillas y parte de la aleta anterior izquierda. La conservación tridimensional de algunos huesos del cráneo ha permitido obtener además información anatómica que no estaba disponible en otros ejemplares de la especie.
La identificación ha sido posible, entre otros elementos, gracias a las características del cráneo y a la forma del húmero. Precisamente la comparación de este hueso con los ejemplares conocidos en el sur de Inglaterra ha permitido determinar que el individuo asturiano es el mayor Ichthyosaurus anningae conocido hasta la fecha. Era un ejemplar adulto de aproximadamente dos metros de longitud.

Fuente: Fernández et al. (2026), Acta Palaeontologica Polonica 71(3), 489–507. CC BY. Imagen adaptada de la figura original.
El fósil apareció en rocas de la Formación Rodiles, correspondientes al Pliensbachiense del Jurásico Inferior. El estudio de los ammonites asociados ha permitido precisar su antigüedad y relacionar las faunas marinas que habitaban la cuenca asturiana con las existentes durante la misma época en el noroeste de Europa.
El descubrimiento aporta además nuevas pistas sobre aquel ecosistema. Hace unos 192 millones de años coexistían en los mares que cubrían Asturias al menos dos tipos diferentes de ictiosaurios. Junto a Ichthyosaurus anningae se ha documentado Leptonectes, cuyos restos ya habían sido encontrados cerca de Rodiles, en Villaviciosa. La diferente dentición de ambos apunta a formas de alimentación distintas: el ejemplar de Vega tenía dientes más robustos y una dieta probablemente más generalista, mientras que Leptonectes presenta una dentición más adaptada al consumo de peces.
El trabajo refuerza así el valor científico de la Costa de los Dinosaurios de Asturias, no solo por su abundante registro de huellas y restos de vertebrados, sino también como enclave para estudiar los ecosistemas marinos del Jurásico europeo.






