La cueva llanisca de Hou Amieva revela el final de los cazadores-recolectores

Last Updated: 29 de octubre de 2026By

La Universidad de Oviedo ha retomado las excavaciones en esta cavidad de la Sierra del Cuera, un yacimiento excepcional para conocer cómo vivieron algunas de las últimas comunidades mesolíticas de cazadores-recolectores en la península ibérica cuando la agricultura y la ganadería ya se habían extendido por buena parte del territorio.

Hace entre 7.300 y 6.300 años, mientras las primeras sociedades campesinas neolíticas se asentaban ya en la región cantábrica, pequeños grupos de cazadores-recolectores continuaban viviendo en la Sierra del Cuera, en Llanes. La cueva de Hou Amieva conserva hoy algunas de las evidencias que permiten reconstruir cómo vivieron aquellas comunidades durante uno de los grandes cambios de la historia humana.

Un equipo dirigido por Borja González Rabanal, investigador del área de Prehistoria de la Universidad de Oviedo, desarrolla una nueva campaña arqueológica en el yacimiento con el objetivo de profundizar en la transición entre el Mesolítico y el Neolítico en el norte de la península. Los trabajos comenzaron el 19 de octubre y se prolongan hasta el 31.

Más de 2.000 restos arqueológicos

Hou Amieva fue descubierto en 2010, cuando miembros de la Sociedad Espeleológica y Barranquista ESCAR localizaron restos humanos y animales en una pequeña galería situada bajo una antigua entrada a la cueva. Desde 2025, un equipo multidisciplinar trabaja de nuevo de manera sistemática en el yacimiento. Hasta ahora se han recuperado más de 2.000 restos arqueológicos, una cifra que continuará aumentando con los materiales obtenidos en la campaña actual.

Entre los hallazgos aparecen restos de ciervos y jabalíes, pero también numerosos recursos procedentes del mar: conchas de lapas, bígaros y mejillones, restos de erizos marinos y vértebras de peces. A ellos se suman fragmentos de avellanas, pequeñas herramientas de piedra y restos humanos. En conjunto, estos materiales permiten conocer mejor la alimentación, la tecnología y las prácticas funerarias de quienes habitaron este territorio hace más de seis milenios.

Los datos dibujan una dieta variada, basada en la explotación de los recursos terrestres, marinos y vegetales disponibles en el entorno cantábrico.

Cazadores-recolectores rodeados por un mundo nuevo

La importancia de Hou Amieva reside especialmente en su cronología. Las dataciones realizadas sobre restos humanos, huesos de animales y conchas de moluscos sitúan la ocupación entre aproximadamente 7.300 y 6.300 años antes del presente, un periodo del que existen pocos yacimientos de estas características en la región cantábrica.

Según González Rabanal, Hou Amieva constituye el yacimiento mesolítico más tardío conocido de la península ibérica, lo que convierte al norte peninsular en una de las regiones europeas donde las formas de vida cazadoras-recolectoras persistieron durante más tiempo.

Lo llamativo es que estas comunidades permanecieron cuando el cambio neolítico ya estaba muy avanzado. La agricultura y la ganadería se habían extendido por la península alrededor de 1.500 años antes, mientras que las primeras sociedades campesinas llevaban al menos 500 años presentes en la región cantábrica.

Aun así, en la Sierra del Cuera continuaban sobreviviendo pequeños grupos que mantenían formas de vida propias de los cazadores-recolectores.

Adaptación y aislamiento

Los restos recuperados ofrecen además indicios de que estas comunidades atravesaban un periodo de transformación.

Los investigadores han observado, por ejemplo, una mayor presencia de animales jóvenes entre las piezas cazadas y una reducción de la explotación de determinados recursos marinos. Estas señales pueden reflejar cambios en la disponibilidad de alimentos o en las estrategias empleadas para conseguirlos.

Otros datos apuntan también a una situación de relativo aislamiento. Las investigaciones realizadas hasta ahora sugieren una movilidad más limitada, ausencia de relación genética con las primeras comunidades neolíticas y falta de evidencias claras de intercambio de materiales o ideas entre ambos grupos.

Hou Amieva permite observar así un momento excepcional: dos modelos de vida diferentes coexistiendo en un mismo territorio, aunque aparentemente con escaso contacto entre ellos.

Reconstruir también el paisaje

La investigación no se limita a los objetos recuperados durante la excavación. La campaña incorpora muestreos ambientales y el estudio de restos de microfauna para reconstruir las condiciones climáticas y el paisaje en el que vivieron aquellas comunidades. Estos análisis permitirán conocer mejor cómo era el entorno de la Sierra del Cuera y hasta qué punto los cambios ambientales pudieron influir en las decisiones de los últimos cazadores-recolectores.

La investigación reúne especialistas de la Universidad de Oviedo y de las universidades de Cantabria, Burgos, Valladolid, Cambridge y Roma La Sapienza. Los trabajos cuentan con financiación de la Consejería de Cultura, Política Llingüística y Deporte del Principado de Asturias.

Hou Amieva se convierte así en una pequeña ventana abierta a uno de los momentos decisivos de nuestra historia: el paso de sociedades basadas en la caza, la pesca y la recolección a comunidades que obtenían sus alimentos mediante la agricultura y la ganadería.

Y esa transición, que transformó Europa para siempre, conserva en una cueva de Llanes algunas de sus últimas páginas.

 

¡Comparte esta noticia!